Productos apícolas - Apitoxina

El veneno de abeja, también llamado apitoxina es producido por glándulas de secreción, ácida y alcalina, que están situadas en el último tercio del abdomen de la abeja obrera.

Es una defensa natural que la abeja tiene frente a sus enemigos. La abeja inocula este veneno a través del aguijón que pierde al mismo tiempo que la vesícula que almacena la apitoxina.

  • Características

El veneno de abeja es un líquido claro, sabor amargo, olor aromático y reacción ácida. Seca rápidamente a temperatura ambiente, reduciéndose en un 30-40% de su peso líquido original.

  • Composición

Químicamente, el veneno de las abejas es bastante complejo. Contiene varias sustancias bioquímica y farmacológicamente activas, enzimas, péptidos y aminoácidos: histamina, apamina, melitina, fosfolipasa A e hialuronidasa.

  • Actividad biológica

El valor terapéutico del veneno de abejas se debe principalmente a sus propiedades hemorrágicas y neurotóxicas. Los efectos de la apitoxina son los siguientes:

  1. Dilata los vasos capilares, acelera e intensifica la circulación.
  2. Posee cualidades anticoagulantes: ejerce acción inactivante en la tromboplastina plasmática y tisular.
  3. Provoca fuertes efectos hemorrágicos.
  4. Estimula la producción de corticosteroides endógenos.
  5. Mejora el metabolismo del sistema nervioso central y periférico.
  • Toxicidad

En raras ocasiones, personas hipersensibles pueden sufrir un shock anafiláctico por una picadura, cuyos síntomas pasan por una opresión del tórax, inflamación de las mucosas, dolor de cabeza, espasmos musculares, disminución de la presión arterial, nauseas y vómitos.

Los efectos nocivos graves de las picaduras de abejas son los siguientes:

  1. Neurotóxico. Parálisis del sistema nervioso.
  2. Hemorrágico. Aumento de la permeabilidad vascular de los capilares sanguíneos.
  3. Hemolítico. Destrucción de los glóbulos rojos.

En los casos de fuerte reacción alérgica se deben aplicar productos antihistamínicos de forma inmediata y en presentación inyectable.

  • Aplicaciones

En la Edad Antigua se utilizaba el aguijonazo para el diagnóstico en casos de dudosa muerte aparente, ya que las abejas no suelen picar un cuerpo muerto y, si se les forzaba a hacerlo, la típica reacción dermatológica no se presentaba.

Ya en la Edad Media se utilizaba el veneno para la preparación de medicamentos. Para ello se trituraba las abejas enteras. Con este método se aprovechaba tanto el veneno como la quitina del exoesqueleto de las abejas, por su efecto de destruir las bacterias.

El efecto curativo y analgésico del veneno se ha comprobado desde el siglo XIX. En este tiempo se realizaron experimentos que resultaron eficaces en personas afectadas por reuma.

Hoy día se siguen aplicando, en la zona a tratar, abejas de forma directa frente a trastornos de circulación, neuralgias lumbago, ciática y para desensibilización en casos de hipersensibilidad por veneno de abejas o avispas.

El tratamiento siempre debe ser supervisado y es conveniente realizar antes una prueba de sensibilidad (alergia al producto).

  • Contraindicaciones

El contacto con el veneno de abejas es contraproducente cuando se tiene alergia a la propia apitoxina, en casos de diabetes, enfermedades infecciosas, patologías de hígado o riñón, embarazo, insuficiencia cardíaca.

Fuente: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Secretaría General de Agricultura y Alimentación. Dirección General de Ganadería.